Adoración diseñada por Dios (parte 3)

Introducción

Nos debería preocupar la adoración en nuestros días. Porque muchos se toman libertades con la Palabra revelada y declaran que han descubierto algún “camino nuevo y más noble hacia Dios, practicando actos no mandados para la Iglesia y el cristiano del Nuevo Testamento. Pero también debería preocuparnos aquellos que desean la verdad, cumplir con su parte pero sin permitir modelar su interior. ¿Cómo podemos adorar a nuestro Dios si falta nuestro interior involucrado en este acto, la parte misma del hombre que el cielo busca?

 

Los judíos de la época de Jesús practicaban una espiritualidad del cumplimiento material (que mata el alma), una religión sin vidadel deber, la obligación y la rutina. Habían abandonado el deseo de conocer a Dios y lo habían reemplazado por una búsqueda del conocimiento intelectual” de Dios. ¿No explica esto cómo la élite religiosa miraba con recelo a Jesús? Entró en escena a través de su ministerio público entre ellos y apeló a los corazones del hombre común. Dios quiere que le adores en espíritu y en verdad:

 

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores

adorarán al Padre en espíritu y en verdad;

porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Dios es Espíritu; y los que le adoran,

en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

(Juan 4:23-24 RVR60)

 

Por estas razones bíblicasahora cuando los hijos de Dios se reúnen como Iglesia para adorar (colectivamente) y cuando practica su fe como un siervo de Cristo en su vida cotidianael Señor merece lo mejor de cada uno que se presenta a adorar (debido a Su naturaleza).

 

I Dios quiere tu corazón en la adoración 

La adoración que agrada a Dios es profundamente doctrinal y profundamente espiritual; exacto y auténtico (Juan 4:24). Si fallamos en alguna de las dos, hemos fallado en todas. Dios quiere tu entendimiento y tu corazón. Quiere que el hombre le adore de maneras que le agraden (obedientes a Su voluntad), pero busca igualmente la sinceridad del corazón. “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).

 

Él no desea el espectáculo farisaico del mundo judío. Los mismos expertos religiosos en los días de Jesús fueron condenados por su pretensión y falsedad. Dios sabe (¿recordamos Su naturaleza?) si tu corazón está comprometido o si simplemente estás exhibiendo tu piedad buscando reconocimiento humano. Del mismo modo, los gentiles fueron condenados por su palabrería sin sentido: 

 

Y orando, no uséis vanas repeticiones,

como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

(Mateo 6:7 RVR60)

 

Verdaderamente, un celo sin conocimiento siempre haplanteado un peligro claro, real latente, pero igualmente dañino para el pueblo de Dios es el conocimiento sin corazón. El objetivo de la adoración no es la actividad en sí misma, ni siquiera la actividad correcta, sino la intimidad con el Dios del cielo. Eso es lo que Dios quiere. 

 

…y me buscaréis y me hallaréis,

porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

(Jeremías 29:13 RVR60)

 

II Dios quiere tu reverencia en la adoración

Vemos que la adoración del Nuevo Testamento no sería algo nuevo, ya que Dios siempre requería la adoración del corazón, eso se mandaba a los judíos (Deuteronomio 6:4-7; Isaías 1:10-18); ni la adoración del Nuevo Testamento sería nueva en el sentido de que Dios requería adoración de acuerdo con Su verdad revelada, que también ya era requerida (Deuteronomio 5:32-33). Entonces, ¿dónde radica la diferencia?

La preposición utilizada aquí, en realidad tiene dos objetos (sustantivos) que están unidos por una conjunción. Parece similar en construcción a la frase preposicional en Juan 3:5 con respecto al nuevo nacimiento, cuando Jesús dijo que uno debe nacer “de agua y del Espíritu”. Parece, gramaticalmente, que Jesús está usando dos sustantivos para describir sólo una característica de la adoración, como una figura retórica en la que el hablante expresa una sola idea compleja uniendo dos sustantivos con "y" en lugar de usar un adjetivo y un sustantivo. No hay dos características separables en la adoración que se deba ofrecer: debe ser “en espíritu y en verdad

 

Existe una evidente realidad: de que Dios es espíritu (como Jesús afirma en Juan 4:24) y Dios es verdad (Juan 1:14, 17; 14:6, 17; 1 Juan 5:6). Por lo tanto, es razonable que nuestra adoración reverente a Dios refleje nuestra comprensión de Su naturaleza. Si realmente conocemos a Dios (“Dios es espíritu”), nuestra adoración a Él debe ser verdaderamente espiritual. El Dios a quien adoramos es un Dios racional, y adorarlo de una manera que sea consistente con Su naturaleza exige una adoración racionaltambién, que es consistente con la idea del espíritu.Debemos ser adoradores conscientes, sobrios, pensantes, reverentes.

 

III Dios quiere tu comprensión en la adoración

Las ordenanzas físicas y carnales de los sacrificios de animales y los altares de incienso y un templo físico del Antiguo Pacto (todos los cuales son sólo sombras) van a dar paso a las expresiones genuinas de la adoración del Nuevo Testamento, con sus componentes verdaderamente espirituales. Dios es espíritu, ahora se entiende que su templo es espiritual, y los adoradores le ofrecerán sacrificios espirituales de alabanza y servicio (1 Corintios 3:16; Efesios 2:19-22; Apocalipsis 5:8; Efesios 5:19; 1 Corintios 10:16-17; Hebreos 13:15; Romanos 12:1-2).

 

Desde la construcción del tabernáculo hasta las actividades de adoración y la vestimenta de los sacerdotesen el Antiguo Testamento, Dios le dijo a su pueblo exactamente cómo quería ser adorado. Los vasos físicos comunes que se usarían en la adoración a Dios debían ser consagrados, santificados, apartados; estas cosas mundanas ahora se declaraban “especiales”. ¿Por qué?: Porque la adoración debe reflejar la naturaleza y el carácter de Aquel a quien se adora, y todo acerca de Dios es especial. No distinguir entre lo santo y lo común (Ezequiel 22:26) es manifestar una profunda ignorancia de Dios o un absoluto desprecio por Su gloria.

 

Si bien la forma siempre ha sido un componente vital de la adoración aceptable a Dios, la forma correcta de adoración nunca tuvo la intención de ser un fin en sí misma. El apóstol Pablo advirtió sobre aquellos que se aferrarían “a una apariencia de piedad, pero negando su eficacia” (2 Timoteo 3:5). El rey David entendió que el corazón contrito y humillado debe ser lo primero, antes de que Dios se deleite en los sacrificios y holocaustos (Salmo51:14-19). Jeremías hizo eco de la misma verdad (Jeremías 6:20). Lo que los judíos ofrecieron a Dios en adoración no fue más que ortodoxia vacía y muerta (en especial escribas y fariseos)

 

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.

Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

(Mateo 15:7-9 RVR60)

 

La madurez espiritual no se mide por si el sermón dominical te hizo o no llorar, se evidencia cuando la verdad de Dios se recibe o no en un corazón honesto y bueno, dando como resultado la transformación real de tuvida a la imagen de Jesucristo. Los escritores del Antiguo Pacto hablaban de las entrañas del hombre para describir las emociones profundas, el Nuevo Testamento habla de "afecto entrañable" (Filipenses 2:1); y los sentimientos no sólo fueron apropiados, Dios los ordena como un componente necesario del carácter cristiano:

 

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados,de entrañable misericordia, 

de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia…

(Colosenses 3:12 RVR60)

 

Los sentimientos se basan en la fe, y en cuestiones de adoración, los buenos sentimientos (apropiados) se basan en nuestra comprensión de la verdad y en la respuesta correcta que damos hacia ella: la verdad sobre Dios y la verdad sobre Su ley, Su justicia, Su misericordia y Su amor.

 

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