Adoración diseñada por Dios (parte 4)

Introducción

Las ordenanzas físicas y carnales de los sacrificios de animales y los altares de incienso y un templo físico (los cuales son sólo sombras) del Antiguo Pacto, resultandando paso a las expresiones genuinas de la adoración del Nuevo Testamento, los componentes verdaderamente espirituales. Desde donde es revelada la naturaleza divina, Dios es espíritu ahora se entiende que su templo es espiritual, y los adoradores le ofrecerán sacrificios espirituales de alabanza y servicio (Mateo 4:10, Juan 4:23-24). Existen varias palabras griegas diferentes que se traducen por la palabra adoración (hasta 10 en el Nuevo Testamento). La palabra usada en Juan 4:24 es la palabra proskuneō, que significa: “besar, como un perro lamiendo la mano de su amo; adular o agacharse, es decir (literal o figurativamente) postrarse en homenaje; reverenciar, adorar (Strong).

 

Glorificar a Dios es reconocer el valor de Dios, todo lo que hacemos cuando alabamos a Dios por sus atributos, su carácter y sus poderosas obras, debe trasmitir la idea de asignar a Él su verdadero valor, siendo dignos de Él. El salmista escribió:

 

Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;

Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

(Salmo 96:8 RVR60)

 

Para que la adoración sea sincera y significativa, nuestro conocimiento de Aquel a quien se adora debe ser consistente con el valor que le atribuimos. Entonces, el conocimiento de Dios es esencial para la correcta adoración de Dios.

 

I Comprensión de la verdadera adoración

Cuando vemos en la Ley de Moisés, Dios no escatimó detalles al describir a su pueblo la forma y el contenido de la adoración que deseaba. Así, los vasos físicos comunes que se usarían en la adoración a Dios debían ser consagrados, santificados, apartados; estas cosas mundanas ahora se declaraban “especiales”. La adoración debe reflejar la naturaleza y el carácter de Aquel a quien se adora, y todo acerca de Dios siempre debe ser especial.Desde la construcción del tabernáculo hasta las actividades de adoración y la vestimenta de los sacerdotes, Dios le dijo a su pueblo exactamente cómo quería ser adorado. No distinguir entre lo santo y lo común (Ezequiel 22:26) es manifestar: 1. Una profunda ignorancia de Dios; 2. Un absoluto desprecio por Su gloria y majestad.

 

Jesús nos brinda la comprensión correcta de la adoración,mientras instruye al tentador:

 

Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está:

Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

(Mateo 4:10 RVR60)

 

En esta declaración Jesús relaciona y significa adoración, no solamente al acto de reverencia en sí (proskuneō), sino que además lo aplica al servicio, usando del griego la palabra latreuō que expresa: “ministrar (a Dios), rendir homenaje; rendir servicio, siervo, culto” (Strong). Y en este sentido se puede decir que la totalidad de la vida cristiana se ofrece como adoración a Dios. Por ejemplo, el apóstol Pablo escribe (Romanos 12:1): “Por tanto, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto (servicio) racional".También, en el pasaje frecuentemente citado:

 

todo lo que hagáis, hacedlo de corazón,

como para el Señor y no para los hombres;

sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia,

porque a Cristo el Señor servís.

Colosenses 3:23-24 RVR60)

 

Entonces, este servicio debe hacerse con reverencia hacia Dios, expresando nuestro reconocimiento de Su autoridad sobre nosotros, en el transcurso de nuestra vida diaria. Sibien no existe duda de que debemos vivir nuestras vidas de tal manera que glorifiquemos a Dios, y que cada ámbito de nuestra vida debe reflejar nuestra relación con Dios como siervos sumisos y obedientes, necesitamos hacer la clara distinción entre una vida de servicio fiel a Dios (adoración) y los actos específicos de centrarse intensamente en Dios (adoración), ya sea en privado en nuestro tiempo de oración o colectivamente en la asamblea. (1 Corintios 3:16; Efesios 2:19-22; Apocalipsis 5:8; Efesios 5:19; 1 Corintios 10:16-17; Hebreos 13:15; Romanos 12:1-2).

 

II Adora a Dios con tu vida diaria

La idea de que “toda la vida es adoración” y que “el propósito principal de la asamblea es la edificación de los cristianos” ha encontrado cierta relevancia entre algunos que pretenden practicar el cristianismo, errando en no poner la debida atención a la distinción de una vida de continuo servicio y los actos específicos, identificados como adoración, todos ellos mandados por Dios en Su Palabra. Los profetas del Antiguo Testamento reprendieron al pueblo por aferrarse tenazmente a las formas externas de adoración sin ofrecer el sentimiento correcto de sus corazones. El resultado fue un ritual muerto, un servicio carente de piedaduna adoración desapasionada de fracaso en su vida cotidiana. En medio de su caída moral y espiritual, los judíos se convencieron de que Dios podía ser apaciguado con el valor intrínseco de un animal ensangrentado o una actividad religiosa sin conexión con lo espiritual, sólo una costumbre o meramente un tiempo de autocomplacencia (como hoy muchos grupos religiosos usan de manera equivocada). Ésta es la explicación del pisoteo de los atrios de Dios por parte de este tipo de “adoradores” que regularmente le estaban ofreciendo sus animales, pero no sus corazones (Isaías 1:11-18).

 

Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios;

porque misericordioso es y clemente, 

tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

(Joel 2:13 RVR60)

 

Los judíos levantaron sus manos en sus oraciones requeridas, pero sus manos estaban cubiertas con la sangre de aquellos a quienes oprimían. El salmista insistiría en que "entremos por sus puertas con acción de gracias, y por sus atrios con alabanza". (Salmo 100:4), en disposición correcta del corazón antes del acto (…entremos por sus puertas con… -llevando algo ya dispuesto-), y no un simplista mecanismo de reverencia vana que sólo busca la autosatisfacción y no persigue lo mandado por Dios.

 

Además, la desobediencia se manifiesta cuando uno comprende lo que el Señor ha requerido, pero se niega a humillarse en obediencia a Él. Existe una relación irrefutable no sólo entre adoración y conocimiento, sino también entre adoración y obediencia. Para los no cristianos, asistir a los servicios de adoración y realizar actos de adoración y llamarlo “Señor, Señor” son actividades de adoración de muy poca importancia, aparte de la humilde obediencia a Su voluntad (Mateo 7:21; Lucas 6:46).

 

Entonces el apóstol Pablo nos instruye inspirado por el Espíritu Santo, mencionando la relevancia e importancia de una vida dedicada (ofrecimiento voluntario), bajo las condiciones y requisitos que buscan ser agradables a Dios. Una relación de conducta y carácter que el cristiano necesita mostrar a diario en clara expresión de una voluntad razonada, sin mediación de vana veneración ni emocionalismo simple y descuidado, sino un culto (adoración) que expresa y exterioriza nuestra razón resuelta de servicio (adoración) al Dios misericordioso, único y verdadero.

 

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios,

que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,

que es vuestro culto racional.

No os conforméis a este siglo,

sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,

para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

(Romanos 12:1-2 RVR60)

 

III Adora a Dios de manera colectiva

Abraham parece pensar en términos de adoración como teniendo un comienzo y un final. En Génesis 22:5: “Y Abraham dijo a sus jóvenes: Quédense aquí con el asno; el muchacho y yo iremos allá y adoraremos, y volveremos a ti”. El mismo pensamiento se expresa en 2 Samuel 12:20, cuando David ayunaba y oraba durante siete días mientras suplicaba por la vida del hijo concebido en su aventura adúltera con Betsabé. Cuando el niño murió, “David se levantó del suelo, se lavó, ungió y se cambió de ropa; y entró en la casa del Señor y adoró. Luego se fue a su propia casa; y cuando pidió, le pusieron comida delante, y comió”. Todo lo que hizo David en la casa del Señor parece ser algo especial y distinto de la actividad mundana de bañarse y cambiarse de ropa, o sentarse y comer. El escritor hebreo menciona los detalles de la acción colectiva al tiempo de reunirse para la adoración:

 

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y las buenas obras;

no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,

sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

(Hebreos 10:24-25 RVR60)

 

Ciertamente debemos considerar, ¿qué estamos tratando de lograr en nuestras actividades colectivas de adoración? Parece que debería haber al menos dos consecuencias obvias que resultan de la adoración en espíritu y en verdad. Primeroluego de que Pedro y Juan fueron arrestados por predicar a Cristo en el templo, fueron llamados a comparecer ante Anás y Caifás y otros gobernantes y escribas judíos. Por lo que oyeron decir con confianza a Pedro y Juan, y por lo que vieron en ellos, “se asombraron y empezaron a reconocer que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Estos hombres hablaron palabras de verdad con pasión y coraje. Ese es el fundamento de la adoración verdaderamente espiritual. Segundo, cuando Pablo dio instrucciones sobre el comportamiento de adoración apropiado entre los hermanos en Corinto, señaló el resultado. Cuando un incrédulo entra en la asamblea de cristianos que están ofreciendo adoración verdaderamente espiritual a Dios:  

 

Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido,

por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto;

y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios,

declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.

(1 Corintios 14:24-25 RVR60)

 

Al transitar en esta serie de estudios, logramos ver lo indispensable que es seguir y mantenernos en la Adoración diseñada por Dios. Sólo Su conocimiento perfecto puede brindarnos la dirección correcta para servirle, honrarle, adorarle. Todo cristiano que se rinde a la guía de Jesucristo logrará ser un discípulo verdadero (Juan 8:31-32), permaneciendo en Su Palabra. Así como en las instrucciones que depositó en Sus apóstoles, perseverando en sus enseñanzas (Hechos 2:42). Así, la iglesia del Señor logra llevar gloria a Dios por siempre:

 

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas

mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,

según el poder que actúa en nosotros,

a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades,

por los siglos de los siglos. Amén.

(Efesios 3:20-21 RVR60)

 

Este es el diseño de Dios. Y la oración continua de cada siervo de Jesucristo debe ser elevada al trono de Su Majestad, porque alguna vez sea así en la obra local.

 

UsoMiBiblia!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Regocíjate...!

Acción individual y de la Iglesia —Autoridad bíblica 12

Matrimonio homosexual