Mantenerse limpio

#UsaTuBiblia

—Aprendes de la Palabra de Dios...


La gente suele quejarse. En toda circunstancia de la vida hay una queja de alguien en alguna parte. Esto suele suceder con las tareas repetitivas de cada día. Sin embargo, las personas continuarán haciéndolo, aún cuando saben que lograr el verdadero cambio es necesario, saludable y beneficioso.


Un buen hogar estará siempre limpio. La buena ama de casa mantendrá su casa limpia, con la ayuda de su esposo (Tito 2:4-5). Y serán diligentes para limpiar y quitar el polvo, barrer o aspirar, lavar los platos y también la ropa. Cualquiera con sentido común entiende que este es un trabajo continuo, constante. Necesario. Lo mismo ocurre con la limpieza del cuerpo. 


¿Qué tiene esto que ver con los asuntos de la fe y la vida cristiana? Las personas  deben trabajar constantemente para mantener limpia su alma. Podemos ser puros y sin mancha sólo cuando limpiamos nuestro corazón con la Palabra de Dios (Mateo 23:26; Juan 15:3). Inicialmente, alguien que está atascado en una vida de pecado debe someterse a Cristo mediante el bautismo, en el que se aplican los beneficios de Su sangre (Efesios 5:26; Hebreos 9:14). Entonces, debemos dedicarnos diariamente a una vida de santidad, evitando la inmundicia del mundo (2 Corintios 7:1). Cuando tropezamos y caemos (enredados en el engaño del enemigo), podemos ser limpiados de nuevo en confesión y arrepentimiento (Salmo 51:3, 10; 1 Juan 1:7-10; 1 Juan 2:1), y buscar el perdón de Dios (Hechos 8:22; 2 Corintios 7:9-11). Además, como Juan lo señala: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis...” (1 Juan 2:1a). Debemos conocer la voluntad divina para no mantener (sino ¡abandonar!) cualquier condición de pecado. 


Sí, mantenerse limpio requiere un esfuerzo persistente y decidido. Reconocemos fácilmente su necesidad y beneficios para el hogar y el cuerpo. ¿Por qué no reconocerlo con el alma, sin quejarnos en el proceso? —hacer algo al respecto, con la dirección y ayuda de Dios. 


#UsoMiBiblia!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Regocíjate...!

Acción individual y de la Iglesia —Autoridad bíblica 12

Matrimonio homosexual