Salvación: El agua en el Plan de Dios
#UsaTuBiblia
—Aprendes de la Palabra de Dios...
Siglos atrás, Dios eligió usar el agua como medio para destruir a un mundo maldito por el pecado. (Génesis, capítulos 6-8) No sabemos por qué lo hizo así, no fue revelado: pertenece a Dios.
Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Deuteronomio 29:29 (RVR60)
Seguramente había muchos otros medios a su disposición, pero Dios envió un gran diluvio sobre la tierra, mediante el cual eliminó la corrupción generalizada y salvó a Noé y su familia. (1 Pedro 3:20-21) Así el agua se convirtió en una "línea divisoria" entre los inmundos y los purificados.
Cuando Dios liberó a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia, los condujo al Mar Rojo. Y esta no fue la ruta habitual para salir de Egipto, no muy lejos al norte había una ruta de tierra firme. Pero Dios los condujo al mar y les abrió un camino entre paredes de agua. Estaban inmersos en la nube y el mar (1 Corintios 10:1-2) Cuando el ejército de Faraón trató de seguirlos, el mar se cerró sobre ellos, destruyendo a este enemigo. Allí, el agua se convirtió en una "línea divisoria" entre la esclavitud y la libertad. Nuevamente, no sabemos por qué Dios lo hizo de esta manera.
Cuando Naamán, capitán del ejército sirio, acudió al profeta de Dios para curar su lepra, se le dijo que "se lavara en el Jordán siete veces" (2 Reyes 5:1-3; 9-10) ¡Parece un requisito extraño! Naamán dijo: "Pensé" que el profeta haría de manera diferente. Razonó que los arroyos de su tierra natal eran mejores que el Jordán, si el agua era todo lo que se necesitaba (2 Reyes 5:11-12). Pero, claro está, el agua era sólo el medio elegido por Dios para este milagro. Tampoco sabemos por qué Dios lo hizo de esta manera.
Lo que sí leemos en las Escrituras es que cuando Naamán se sometió al mandato de Dios y se sumergió siete veces en el Jordán, fue sanado de su lepra (2 Reyes 5:13-15). Algunos pueden preguntar: "¿Había algo en el agua que contribuyó a esta curación?" La respuesta es: "¡Sí! Naamán estaba en el agua, donde Dios le dijo que estuviera". La curación fue por el poder de Dios, pero se aplicó sólo a un sujeto obediente. Así, el agua se convirtió en la "línea divisoria" entre enfermedad y salud.
Cuando Jesús sanó al ciego de nacimiento (Juan 9:1-3), usó el agua como "línea divisoria" entre la ceguera y la vista. Ungió los ojos del hombre con arcilla y luego dijo: "Ve, lávate en el estanque de Siloé". No sabemos por qué lo hizo de esta manera, sólo sabemos que el hombre estaba ciego hasta que hizo lo que el Señor le dijo que hiciera, y cuando se lavó, pudo ver (Juan 9:6-7)
Aprendemos de Dios, que con poder divino: limpió el mundo, liberó a Israel, sanó al leproso y dio vista a los ciegos. En todas estas manifestaciones de Su poder, usó el elemento agua. Les pidió a los sujetos que usaran esa agua como Él les indicó; y retuvo la bendición hasta que la fe de ellos fuera demostrada por la obediencia. Y no sabemos por qué. No podríamos cuestionar, sólo podemos maravillarnos con Su obra, descrita al detalle en Su Palabra.
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 2:38 (RVR60)
Lo que resulta difícil de entender a este punto, es por qué las personas que afirman tener fe en Dios, cuestionan Su mandato de ser bautizados "...para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 22:16). ¿Es tan extraño que Dios eligiera usar el agua como la "línea divisoria" entre la vida de pecado y la vida cristiana? (Romanos 6:3-4), y la pregunta más desconcertante sería: ¿cómo un verdadero creyente podría "rechazar el consejo de Dios contra sí mismo”? (Lucas 7:30)
—Lo harías tú...?
Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.
Lucas 7:30 (RVR60)
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.Romanos 6:3–4 (RVR60)
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