Un cristiano trabaja...

#UsaTuBiblia

—Aprendes de la Palabra de Dios...


Aunque suene desestimado el pensamiento, pero en realidad es necesario ser objetivo, ¿cierto?. Un buen trabajador no es necesariamente un cristiano sirviendo a Cristo, pero un cristiano debe ser un buen trabajador; por muy buenas razones, basadas en la Palabra de Dios. 


El "perezoso" es alguien normalmente habituado a la pereza. La declaración de sabiduría menciona: "Ve a la hormiga, perezoso; considera sus caminos y sé sabio". (Proverbios 6:6) También, señala al perezoso "como vinagre a los dientes, y humo a los ojos", "a los que lo envían". (Proverbios 10:26). Y en Eclesiastés 9:10: "Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo con tus fuerzas”; un consejo muy necesario en nuestro mundo de "lo hacemos como salga..." —con el menor esfuerzo posible, más o menos. 


Por el contrario, el cristiano tiene la actitud correcta hacia el trabajo, porque se instruye en la revelación divina. 


Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres...

Colosenses 3:22–23 (RVR60)


Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres...

Efesios 6:5–7 (RVR60)


Un cristiano trabaja "de corazón" —porque pone "su corazón" en ello. Se acerca al trabajo con alegría, con una actitud positiva que engendra fortaleza, ánimo y ejemplo. La tarea resulta más liviana así, Dios no se equivoca al dar la instrucción. Entonces, podemos ver que el motivo del trabajo del cristiano es elevado. Trabaja "como para el Señor" sabiendo que tiene al Maestro por encima de su amo terrenal. 


El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Efesios 4:28 (RVR60)


En la segunda parte de este versículo encontramos una faceta humana del motivo y el propósito mayor (mejor) del trabajo. Eliminando el "yo" de la fórmula inicial, le añade nobleza de propósito. No hay nada indigno en el tipo de trabajo realizado, ya sea de oficina o cavando zanjas. Pero resulta en una parte esencial de una vida plena y rica, agradable a Dios. 


Y en la primera parte de Efesios 4:28 Pablo señaló: "...no hurte más", lo que podría indicar el hecho de que un perezoso (alguien en actitud contraria al que trabaja) suele ser un ladrón. 


Podríamos verlo robar sigilosamente: matando el tiempo de vez en cuando, apoyándose en la herramienta de labores o trabajando sólo cuando el jefe está allí. Logrando un salario con una falsa pretensión; insultando el nombre de Cristo (si esta persona dice pertenecerle).


En una sociedad que no considera que la simple realización de un trabajo sea parte de la recompensa del trabajo, es difícil destacar el valor inherente de cada individuo. Cuando el desafío de alguna tarea logre ser estimulante para cada uno, la montaña que hay que escalar porque está delante nuestro requerirá mi mejor esfuerzo. ¡Hey, me pagan por la tarea! 


Lastimosamente, hay algo básicamente erróneo en la tendencia laboral de “cumplí mi horario de trabajo”. Normalmente no da mayor importancia a los logros sencillos, personales. No anima naturalmente a un trabajador no calificado a mejorar, sino que exclama: “cumple tus horas y se te pagará”.


Nuestra economía presente provee la valiosa oportunidad de poner a prueba al trabajador cristiano. Puede demostrar que es un verdadero seguidor del Señor "trabajando con sus manos"; o demostrar que es un triste fracaso en la aplicación de los principios bíblicos a la vida.


En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. 
Santiago 4:15–17 (RVR60)


#UsoMiBiblia!


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