Porque Yo vivo
#UsaTuBiblia
—Aprendes de la Palabra de Dios...
Un hogar en el cielo no sería posible sin el Señor Jesucristo viviente. Si Él aún estuviera en la tumba, toda esperanza se perdería.
Jesús preparó a sus discípulos antes de su arresto, juicio y crucifixión. Les transmitió una lección poderosa al lavarles los pies (Juan 13:1-17), además buscó consolarlos y tranquilizarlos (Juan 14:1-6). En este tiempo de tranquilidad, Él les dijo:
Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
Juan 14:19 (RVR60)
Jesús pronto sería traicionado y asesinado en la cruz, pero ese no sería su fin —Él viviría.
Jesús fue levantado de entre los muertos y este hecho demostró más allá de toda duda que es el Hijo de Dios (Romanos 1:4).
… que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos…
Romanos 1:4 (RVR60)
Su vida después de la muerte es clave para alcanzar vida eterna. Su resurrección asegura nuestra resurrección de entre los muertos. Porque Él vive, nosotros también vivimos. Pablo hizo un argumento extenso sobre este punto en 1 Corintios 15. Y Jesús enseñó que algunos serán resucitados a la resurrección de vida, y otros a la resurrección de condenación (Juan 5:28-29).
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
Juan 5:28–29 (RVR60)
Sin embargo, también sabemos que dado que Jesús vive, nosotros también podemos vivir espiritualmente.
Sin la resurrección de Cristo, no habría esperanza de salvación. Porque Él vive, nosotros también podemos vivir eternamente. Tenemos el perdón de los pecados ahora, al obedecer una forma de doctrina: en Su muerte, sepultura y resurrección —a través del bautismo (Romanos 6:17-18).
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.
Romanos 6:17–18 (RVR60)
Pablo también dijo: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4). Aquellos que han obedecido han pasado de muerte a vida (Efesios 2:1-7).
Si aceptamos el llamado de Dios en obediencia al Evangelio es posible vivir con Él. Esperamos tener un hogar en el cielo.
—Jesucristo está vivo y porque Él vive, nosotros también podemos vivir.
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
1 Pedro 1:3–5 (RVR60)
#UsoMiBiblia!

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