Si permanecen en mi Palabra
#UsaTuBiblia
—Aprendes de la Palabra de Dios...
“Permanecer en Jesús” puede parecer un concepto abstracto para muchos. Pero, a medida que lo haces, llegas a conocer al Señor cada vez mejor y verlo más hermoso y glorioso que el pecado que te tienta a diario. Con la ayuda del Espíritu Santo, cuanto más fielmente tratemos de conocer a Jesús a través de su Palabra, más desarrollaremos una relación real y significativa con él. Así, nuestro deseo de conocerlo y obedecer su Palabra se hace más fuerte y nuestro deseo de pecar se debilita.
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos…
Juan 8:31 (RVR60)
Los cristianos con frecuencia encuentran en sí mismos una condición: sabiendo que ciertas cosas están mal, incluso puede que no nos guste el efecto que tienen en nuestras vidas, pero aún así, lamentablemente queremos hacerlas.
Jesús describe esta condición cuando dice que “todo el que practica el pecado es esclavo del pecado” (Juan 8:34). Y anticipadamente en el contexto, promete que si permanecemos en su Palabra, conoceremos la verdad y esa verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). Y, ¿qué significa eso realmente?
Muchos cristianos creen, que esas palabras dichas por Jesús, las que debemos cumplir y las que nos liberarán, son sus mandamientos. Y esta premisa resulta parcialmente cierta. Los mandamientos de Jesús verdaderamente son parte de su Palabra, pero si se los deja solos (textual, literalmente), no pueden traer la libertad del pecado que Jesús promete. Entonces, el simple hecho de saber lo que Jesús quiere que hagamos o no hagamos no nos da el deseo ni el poder de obedecer. Entonces, ¿cuál es la verdad que libera y cómo lo hace?
La verdad es Jesús
Para entender, tenemos que mirar el resto de la conversación en este pasaje. Jesús continúa: “El esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo permanece para siempre. Por tanto, si el Hijo os libera, seréis verdaderamente libres…” (versículos 35-36).
Hasta aquí, hemos estado hablando sobre la verdad, pero ahora encontramos a Jesús hablando de un hijo. Dice que los esclavos no permanecen en la casa para siempre. En la cultura judía del siglo I, los esclavos eran más como sirvientes contratados. Cuando se pagó su deuda, eran libres de irse o, según la ley judía, eran liberados cada siete años. Los hijos, por otro lado, siempre tienen un lugar en el hogar. Jesús nos dice que Él tiene la autoridad para liberarnos y hacernos hijos con él, en la casa de su Padre.
Jesús dijo antes que la verdad te hará libre; luego nos dice que el Hijo te hará libre. ¡El Hijo es la verdad! Jesús es el Hijo, y afirmó luego que Él también es la verdad (Juan 14:6). La verdad que Jesús quiere que sepamos a través de sus palabras no es sólo una lista de mandamientos y ordenanzas; es Él mismo. En su nivel más fundamental, la verdad no es un "qué", sino un "quién".
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6 (RVR60)
La verdad es quién es Jesús y la historia de lo que hizo por nosotros, lo que llamamos el Evangelio (una palabra que significa “buenas nuevas”). Él es el Hijo de Dios, y mientras estábamos atrapados en la esclavitud de nuestros pecados, Dios lo envió para tomar sobre sí mismo el juicio que nuestros pecados merecían. Murió como nuestro sustituto y luego resucitó de entre los muertos. La resurrección de Jesús significó que había ganado para siempre la guerra contra el pecado y sus efectos. Debido a que él es el vencedor del pecado, solo él puede liberarnos del pecado que nos esclaviza.
… si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
Romanos 6:8–10 (RVR60)
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.
1 Pedro 3:21–22 (RVR60)
Jesús nos libera
Vimos a Jesús diciendo a sus discípulos qué hacer con su Palabra: "permanecer" en ella (8:31). Y, la verdad contenida en su Palabra es en realidad él mismo. Entonces, cuando leemos o pensamos en sus palabras, debemos buscar no sólo lo que ellas nos dicen que hagamos o no hagamos, sino lo que nos dicen de Él. Cuanto más comprendamos la verdad sobre él, más podremos confiar en Él. La Escritura dice: “… si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).
Hay verdades que hemos escuchado o leído en la Biblia, su Palabra: Jesús es el Señor, Dios lo levantó de entre los muertos. Cuando creemos en esa verdad, siendo obedientes al llamado del Evangelio, nos entregamos al cuidado de Jesús, confiando en que Él nos salvará. Y la salvación incluye ser liberado del pecado. Pablo, dice:
… sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
Romanos 6:6–7 (RVR60)
A través de la fe obediente en Cristo, nuestro viejo yo que estaba esclavizado al pecado muere. En su lugar, nace un nuevo yo, uno que está libre del poder del pecado.
Conocer a Jesús
No olvidemos que Jesús nos llama no sólo a creer en su Palabra alguna vez, sino a permanecer en ella, a seguir confiando en ella durante toda la vida. Aunque los cristianos son definitivamente liberados del pecado en el momento en que creen, la lucha con el pecado continúa por el resto de nuestras vidas (Romanos 7:13-24). Somos libres del poder, pero no de la presencia e influencia del pecado en este mundo. Mientras el pecado permanezca, intentará esclavizarnos una y otra vez. Para que cada cristiano experimente la libertad del pecado que les pertenece en Jesucristo, deben seguir volviendo a la Palabra de Cristo y aplicarla a sus luchas particulares con el pecado.
Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen…
Hebreos 5:8–9 (RVR60)
Es posible que no se note el cambio de inmediato, pero como cualquier relación, su inversión dará sus frutos de continuo en el tiempo. Experimentar la libertad que ofrece Jesús es un proceso dedicado, pero vale la recompensa: eterna salvación. Puedes confiar en Jesucristo. Él es la Verdad que libera.
¿Crees en Jesús para ser realmente libre por Él? Obedece el Evangelio hoy.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Marcos 16:16 (RVR60)
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Juan 8:31–32 (RVR60)
#UsoMiBiblia!
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