Jesús: El Salvador nacido

#UsaTuBiblia

—Aprendes de la Palabra de Dios...


Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

1 Juan 4:14 (RVR60)


El nacimiento de Jesús tuvo destinado un propósito mayor: la salvación de nuestras almas (Juan 3:17; Mateo 1:21)


Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

—Juan 3:17 (RVR60)


Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

—Mateo 1:21 (RVR60)


Si, Jesús en la cruz es el evento central de la Biblia y del plan eterno de redención de Dios. Su sacrificio hizo posible el perdón, la redención y la salvación para toda la humanidad. Él mismo anunció su muerte (Mateo 16:21). Las Escrituras profetizaron este evento (Salmo 22; Isaías 53; etc.). En la Palabra de Dios se ha proporcionado suficiente evidencia para creer; y, entre los que habitaron en el tiempo de Jesús también se proporcionó tal evidencia. 


Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

—Mateo 16:21 (RVR60)


Evidencia de entre los hombres:


—>Poncio Pilato: Gobernador romano de la región que incluía la ciudad de Jerusalén. Líderes judíos llevaron a Jesús ante él, con la intención de matarlo. Inicialmente él se resistió, luego consintió después de que la multitud se alborotó. Cuando Jesús fue crucificado, fue Pilato quien hizo colocar la inscripción en la cruz: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos” (Juan 19:19). El motivo no lo conocemos, es dudoso que realmente creyera en Jesús porque estaba permitiendo Su muerte. Pero, sí identificó claramente a quién estaba crucificando. Fue Jesús, no cualquier otro, sino Jesús de Nazaret, y para que no haya confusión, declaró que él era el que decía ser rey (cf. Juan 18:36-37). No habría ningún error en cualquiera que pasara y viera esa escena. Sabrían quién estaba en esa cruz.


Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

—Juan 18:36–37 (RVR60)


—>Líderes entre los judíos: En respuesta a la inscripción de Pilato, los judíos protestaron: "No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos…”(Juan 19:21, vs. 20-22). No querían que Jesús fuera identificado como su rey. Le dijeron a Pilato que "no tenían más rey que César" (Juan 19:15). Pero en su protesta verificaron el reclamo de Jesús, afirmaron a Pilato que Jesús dijo que era rey. Entendieron la enseñanza de Jesús, sabían sus intenciones. Simplemente no le creyeron.


Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 

—Juan 19:20–22 (RVR60)


—>El ladrón en la cruz: Lucas registró a un ladrón desafiando a Jesús a salvarse a sí mismo y a ellos también. El otro reprendió: “Ciertamente estamos sufriendo con justicia, porque estamos recibiendo lo que merecemos por nuestras obras; pero este hombre no ha hecho nada malo". Luego le dijo a Jesús: "¡Acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino!" (Lucas 23:39-42). Este ladrón reconoció dos cosas: Primero, sabía que Jesús era inocente. Y segundo, creía que Jesús gobernaría Su reino a pesar de la muerte en la cruz. Jesús fue reconocido como un hombre justo y ciertas personas entendieron su enseñanza sobre el reino venidero.


Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

—Lucas 23:39–42 (RVR60)


—>El centurión: La crucifixión era algo para lo que estaba entrenado un soldado romano y, no había nada particularmente único en cualquier crucifixión. Pero, esta vez fue diferente. Mientras Jesús sufría en la cruz, hubo oscuridad desde la hora sexta hasta la hora novena (Mateo 27:45). Después de Su muerte hubo un terremoto, el velo del templo se rasgó en dos, los sepulcros se abrieron y los muertos entraron en la ciudad (Mateo 27:50-53). El centurión que estuvo allí para supervisar todo tomó nota de lo que sucedió, incluido todo lo que Jesús dijo e hizo, y declaró: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios” (Mateo 27:54). Este hombre entendió que Jesús era diferente, que era inocente y que el poder de Dios estaba con él.


Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. 

—Mateo 27:50–54 (RVR60)


Conclusión 

Cuando consideramos estas declaraciones, nos damos una idea clara de lo que la gente pensaba de Jesús, ¿cierto?


Lo reconocieron como un judío de Nazaret. Entendieron sus afirmaciones de ser rey. Supieron que no había una causa justa para su condenación. Se demostró claramente que Dios estaba con él. Y, además del testimonio registrado de estos hombres sin inspiración, las Escrituras también enseñan estos puntos. 


—Debemos creer lo que dice Jesús, creer y buscar en Él nuestra salvación.


Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Marcos 16:15–16 (RVR60)


#UsoMiBiblia!


 

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