¿Llamas a Jesús “Señor”?

#UsaTuBiblia

—Aprendes de la Palabra de Dios...


El hecho de que Jesús sea nuestro Señor muestra que Él tiene autoridad y el derecho de gobernarnos. 


Inmediatamente antes de dar a los apóstoles la Gran Comisión, Jesús declaró: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Su autoridad fue la base de todo lo que los apóstoles, e incluso los fieles predicadores del evangelio de hoy, debían predicar. Mira cómo Jesús resume cuál iba a ser su mensaje:


Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. 

Mateo 28:19–20 (RVR60)


Hay muchos hoy en día que llamarían a Jesús su Señor. ¿Pero todas estas personas realmente lo tratan como Señor? Lamentablemente, muchos no lo hacen. 


¿Cómo puedo fallar en tratar a Jesús como Señor? Escucha a Jesús:


¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Lucas 6:46 (RVR60)


El punto de Jesús es claro: si no lo obedeces, no tiene sentido para esta persona llamarlo "Señor".


Según la comisión del Señor, los que serían enseñados por los apóstoles, y los que serán enseñados hoy, debían hacer ciertas cosas:


1- Aprender de Cristo y su voluntad

Esto es lo que hace un discípulo: aprende la verdad (Mateo 11:29)


Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. 

—Mateo 11:29–30 (RVR60)


2- Ser bautizado en Él

El bautismo es el acto que está precedido por la fe (Marcos 16:16), el arrepentimiento (Hechos 2:38) y la confesión (Hechos 8:36-38). El bautismo marca la entrada en Cristo (Romanos 6: 3-4) y resulta en el perdón de los pecados (Hechos 22:16).


El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

—Marcos 16:16 (RVR60)


Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

—Hechos 2:38 (RVR60)


Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

—Hechos 8:36–38 (RVR60)


¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

—Romanos 6:3–4 (RVR60)


Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. 

—Hechos 22:16 (RVR60)


3- Obedecerle fielmente

Jesús no espera una obediencia a medias de sus discípulos. Él manda que todos nosotros “observemos todo lo que (Él) mandó” (Mateo 28:20).


Si no hacemos estas cosas, no deberíamos asumir el derecho de llamar a Jesús nuestro Señor. Y, si no lo estamos sirviendo como Señor, no podemos esperar disfrutar de la salvación que Él proporciona como nuestro Salvador (Mateo 7:21-23; Hebreos 5:9).


No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

—Mateo 7:21–23 (RVR60)


… y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen…

—Hebreos 5:9 (RVR60)


¿Por qué llamas a Jesús "Señor"? ¿Haces su voluntad? Si es así, continúa obedeciéndole fiel. Pero, si usas la palabra “Señor” sólo como un nombre/título vacío para ti, o como una simple exclamación emocional; considera arrepentirte y haz lo que el Señor nos manda a hacer en Su Palabra.


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo…

Tito 2:11–13 (RVR60)


#UsoMiBiblia!


 

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