¿Por qué nació Jesús?

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—Aprendes de la Palabra de Dios...


Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo…

Hebreos 2:14 (RVR60)


Si no sabemos por qué vino Jesús a nacer entre nosotros, recordar su nacimiento resulta inútil, ¿cierto?. La respuesta al propósito de su venida, a través del nacimiento virginal se encuentra en el NT.


… y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

—Hebreos 2: 15–17 (RVR60)


Propósito dicho a José por el ángel: “… porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. También, le dió a conocer el cumplimiento de una de las más de 1500 profecías acerca de Jesús, que a través del AT se anuncian. 


Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

—Mateo 1:20–21 (RVR60)


Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 

 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, 

Y llamarás su nombre Emanuel, 

que traducido es: Dios con nosotros. 

—Mateo 1:22–23 (RVR60)


La triste realidad es que todos los hombres han pecado (Romanos 3:23) y merecen la muerte espiritual (Romanos 6:23). 


… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…

Romanos 3:23 (RVR60)


Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. 

Romanos 6:23 (RVR60)


La propiciación o expiación tenía que hacerse por el hombre, así tener una oportunidad de escapar de esta muerte. Bajo la Ley de Moisés (en el AT), los judíos ofrecían sacrificios de animales; pero éstos por sí mismos no pueden expiar los pecados (Hebreos 10:3-4). Pero había que hacer algo más: “… Mas me preparaste cuerpo” (Hebreos 10:5, 6-7). Jesús necesitaba venir en carne para poder proporcionar ese sacrificio expiatorio, porque “… sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22; Levítico 17:11).


Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

—Hebreos 10:3–4 (RVR60)


Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; 

Mas me preparaste cuerpo. 

Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 

Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, 

Como en el rollo del libro está escrito de mí.

—Hebreos 10:5–7 (RVR60)


Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

—Hebreos 9:22 (RVR60)


Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

—Levítico 17:11 (RVR60)


Por lo tanto, Jesús ofreció Su vida y derramó Su sangre en la cruz. Y, “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo…” (Hebreos 10:10; 8-10). Su sangre “… limpiará vuestras conciencias de obras muertas…” (Hebreos 9:14). Sin este sacrificio, estaríamos sin esperanza. 


Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 

—Hebreos 10:8–10 (RVR60)


… ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 

—Hebreos 9:14 (RVR60)


Con este propósito nació Jesús, para que pudiera tener un cuerpo que ofrecer en la cruz por nuestros pecados. Esto era parte del plan de Dios: "… propósito eterno que hizo en Cristo Jesús…" (Efesios 3:11).


… conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor…

—Efesios 3:11 (RVR60)


¿Una escena de Navidad?

En esta época del año, gran parte del mundo religioso se centra en el nacimiento de Jesús, de formas muy atractivas. Pero, según los textos bíblicos estudiados antes ¿entendemos por qué nació? 


Jesús es eterno (Juan 1:1-2) y es el Creador todopoderoso (Juan 1:3; Colosenses 1:16-17). ¿Para qué sirvió que la Deidad viniera a la tierra para morar en forma física/corporal? (Colosenses 2:9)


En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

—Juan 1:1–3 (RVR60)


Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten…

—Colosenses 1:16–17 (RVR60)


Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad…

—Colosenses 2:9 (RVR60)


¿Fue importante el nacimiento de Jesús? Por supuesto, absolutamente. Entonces, es necesario hacer un comentario sobre la observancia religiosa de la Navidad. El nacimiento de Jesús fue una parte esencial del plan de redención de Dios. Tener un cuerpo que ofrecer y sangre que derramar requería un nacimiento físico. Pero, ni Jesús, ni el Espíritu Santo enseñaron que deberíamos conmemorar su nacimiento físico. 


En cambio, Jesús dio instrucciones específicas sobre lo que sí debemos conmemorar:


Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 

—Mateo 26:26–29 (RVR60)


Debemos conmemorar la ofrenda del cuerpo y la sangre de Jesús participando de la Cena del Señor, cada primer día de la semana (domingo). El apóstol Pablo trasmitió estas instrucciones a la iglesia en Corinto (1 Corintios 11:23-26). También tenemos ejemplos de la iglesia observando este memorial el primer día de la semana (Hechos 2:42; 20:7). No encontramos instrucción alguna o ejemplos en el NT con respecto a conmemorar el nacimiento de Jesús.


Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 

—1 Corintios 11:23–26 (RVR60)


Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. 

—Hechos 2:42 (RVR60)


El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche…

—Hechos 20:7 (RVR60)


Como creyentes en Dios; como cristianos e hijos de Dios, asegurémonos de honrar al Señor Jesucristo siguiendo la observancia que Él instituyó. Debemos dar forma a nuestras prácticas y creencias religiosas, NO de acuerdo con el mundo que nos rodea…

—sino, SEGÚN SU PALABRA. 


En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

1 Juan 4:13–14 (RVR60)


#UsoMiBiblia!


 

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